Con una escasa diferencia de poco más de un año, FX Interactive nos sorprende con la tercera entrega de su gestor urbano ambientado en la época romana con un completo lavado de cara y sustanciosas novedades.
Debo admitirlo: Me gustan los juegos ambientados en la historia antigua. Me gusta Caesar, Europa Universalis, me gustó Pharaoh y, por supuesto, Imperivm me conquistó hace tiempo y su serie de gestores urbanos, más todavía. El placer de dirigir una urbe romana y los avances técnicos y sociales que llegaron a alcanzar está muy por encima de las posibilidades de Sim City o City Life.
Y si además, se aprende algo con ello, mejor que mejor. Durante el lanzamiento de Imperivm Civitas II, FX Interactive destacó el carácter formativo de un juego que trataba con rigurosidad la historia clásica conocida.
El programa ante el que nos encontramos ahora trata de establecer un punto y aparte con los dos precedentes, acentuando en esta ocasión la labor administrativa y estratégica de su desarrollo.
Fin a la personalidad de los ciudadanos
Una de las principales características que argumentan este hecho es la desaparición de los ciudadanos como entes individuales, con nombres y apellidos. Se acabó perseguirles por nuestra ciudad para preguntarles directamente su grado de satisfacción.
Ahora, los habitantes de las Insulas son impersonales y tan solo con examinar su vivienda, podremos acceder a su grado de descontento en cada aspecto de su relación con la urbe: Alimentación, Espiritualidad y Diversiones. De esta forma, el desarrollo del juego al que estábamos acostumbrados se simplifica por ese lado y nos permite centrarnos en labores de gestión.
Los habitantes de las viviendas seguirán buscando trabajo en su zona de influencia y se parapetarán de alimentos y demás necesidades, también dentro de esa zona. Imperivm Civitas III sigue siendo, en ese sentido, un juego donde casar las viviendas cerca de los lugares que cubren sus necesidades es fundamental, creando una malla de edificios que se interrelacionan.
Los habitantes, de todas formas, siguen encontrándose estratificados en tres clases sociales: el pueblo llano, los équites y los patricios, cada uno con sus necesidades y habilidades que condicionará el desarrollo de nuestra urbe y además, el tipo de trabajo al que optarán.
Con nombre y apellidos
Otro de los aspectos novedosos de Imperivm Civitas III es el lavado de cara que nuestro propio personaje ha sufrido. Ahora tenemos nombre y apellidos, formamos parte de una familia principal del mundo romano y tenemos contactos constantes con ellos. Éstos nos ayudarán en ciertos momentos y desarrollaremos una serie de habilidades, a modo de conocimientos técnicos o ventajas, que iremos adquiriendo a medida que desarrollamos nuestro rol de gestor.
También, gracias a los avances a lo largo de la campaña, podremos ir comprando diversos lugares como minas, puertos, etc... que no aparecen directamente en el escenario pero que, al pertenecer a nuestra familia, dan sustanciosos beneficios a nuestras ciudades, como piedra, alimentos o manufacturas extra.
El combate también ha sufrido reformas: Ahora será posible adiestrar a más tipos de batallones. Su experiencia en diversos combates será mucho más determinante que en otras ocasiones y podremos ordenarles adoptar escuadras variadas a modo de habilidades especiales por unidad. Se ha mantenido la importancia del factor moral como determinante en los enfrentamientos.
Al mismo tiempo, existen también combates navales de gran simplicidad, limitándose casi por completo al transporte de tropas. Hay dos modos de juego: ciudades de Roma y campaña. El primero es similar al de anteriores entregas de Imperivm y permite jugar libremente en diferentes localizaciones del Imperio. El segundo, recorre sucesos históricos y nos ofrece distintos objetivos a cumplir a lo largo de nuestra propia historia.
Renovación técnica
Técnicamente, Imperivm Civitas III ha sufrido también una renovación en su modelos y en sus efectos visuales, adaptando su calidad a los tiempos que corren y alcanzado un alto grado de espectacularidad. El manejo libre de la cámara ofrece perspectivas espectaculares de nuestra urbe y de sus alrededores. Quizás algunas texturas usadas podrían haberse cuidado más, pero el aspecto general es más que correcto.
Además, funciona perfectamente en distintas configuraciones de hardware, aunque en su nivel más alto, es bastante exigente para lo que llega a ofrecer. El último lavado de cara es el de los propios menús. Se ha prescindido de la estética más retro en las distintas ventanas de manejo, acercando su presentación a la de los gestores más sesudos del género de la estrategia para PC.
Sirva esto como síntoma de la madurez de la serie Imperivm que empieza a tomarse a si misma más en serio y que promete grandes sorpresas para las futuras entregas de este gestor que nos tiene cautivados.
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