DRÁCULA NO EXISTE
Nuestra nota: 9 SOBRESALIENTE. Regreso de todo un clásico. Una saga que se mantiene joven y nunca morirá.
A lo largo de los siglos, la familia Belmont se ha encargado de aniquilar a Drácula. Ahora será Shanoa, miembro de Ecclesia, la elegida.
Drácula es un vampiro. Se le puede matar, pero nunca se termina con él definitivamente. Cada cierto tiempo, Konami le resucita para alegrarnos con una nueva entrega de este fabuloso plataformas, cargado de acción y enigmas.
En esta ocasión no es muy diferente. En algún momento indeterminado del siglo XIX, con el clan Belmont desaparecido, la resurrección de Drácula es inminente. La Orden de Ecclesia no quiere estar desprevenida cuando suceda. Por eso Shanoa, la bella protagonista que controlaremos durante la aventura, ha recibido un entrenamiento para acceder a los poderosos glifos.
Pero el rito final en el que Shanoa recibiría el poder del Glifo Dominus es boicoteado por Albus, otro miembro de la misma Orden que, cargado de envidia, decide quedarse el Glifo para sí. Pero Shanoa, y no él, es la elegida, y por ello, la aniquilación de Drácula pasa por detener los planes de Albus.
A matar a Drácula
Tras su pista, Shanoa llega a la aldea Wygol, donde todos los ciudadanos han desaparecido misteriosamente. Rescatar a los ciudadanos recuperando las partes de Dominus, y detener a Albus, es la única manera de alcanzar el castillo de Drácula y desterrarle durante, al menos, otro siglo.
Ahora, el juego es corto, aunque quizá la palabra sea intenso. Los escenarios son más variados que de costumbre, y las posibilidades de equiparse tampoco se quedan atrás. Sin duda alguna, Castlevania, Order of Ecclesia, es una continuación muy digna de una de las sagas más emblemáticas de Konami que, si has seguido la serie hasta ahora, no puedes perderte.>Por David Monteiro
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