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Este videojuego consiste en resolver un gigantesco puzzle de una ciudad que ha perdido el colorido y que ha de recuperarlo. Los diez distritos que la componen han sido tomados por el Camarada Black, un simple funcionario de la Corporación I.N.K.T. con aires de grandeza, que quiere establecer el orden y la monocromía mundial.
Por suerte, aparece el loco De Blob, un ciudadano de Chroma City que fue expulsado por cometer grandes excesos con sus pintadas multicolor. Controlas a De Blob, un ser bola-esponja que va tomando el color que va tocando por la pantalla e imprimiéndolo en cada superficie con la que choca.
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A medida que vas tocando diferentes botes de pintura, la bola crece (tiene diferentes niveles) y va más despacio, pero es capaz de pintar una superficie mayor con facilidad. Eso sí, cuando quieras empezar de cero bastará con un baño en una fuente de agua.
La sensación con De Blob es que además de devolver el color a las calles, se devuelve la vida y la felicidad, algo a lo que ayuda que cada vez que se incorpore un color se añada un nuevo instrumento a la banda sonora. De Blob es, además de original, muy accesible, poco violento y absolutamente genial. Una apuesta educativa, amable e imaginativa.